24 feb. 2013

Una lengua en retroceso


Como todos los domingos he dedicado parte de mi tiempo a pasear por las páginas de los periódicos y dominicales de los que soy asidua. En uno de ellos me he encontrado con un artículo de Javier Marías que me ha hecho disfrutar sobremanera con el contenido de su texto. La excusa que ofrece a modo de respuesta a la petición de un lector, no deja de ser el preámbulo a una diatriba sobre el uso de la lengua castellana. 
Es normal que con mayor atención desmenuzase las palabras de este escritor, traductor y editor español; el oficio siempre pesa en lo que a materia de elecciones se refiere. 
En él habla de los eufemismos. Con esta palabra se conoce a " un modo de decir para expresar con decoro ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante" (RAE). Sustituimos términos o frases que tienen connotaciones desagradables, molestas, inapropiadas o tabú por otras con las que nos consideramos, lingüísticamente hablando, menos ofensivos. Yo, igual que Javier Marías considero esta costumbre resultado de una doble moral y sirve como atenuador de estúpidos prejuicios. ¿Para qué sustituir morir por pasar a mejor vida? ¿por qué baño en vez de retrete? ¿por qué invidente en vez de ciego? ¿por qué interno por preso?
Leemos constantemente comentarios que recriminan el uso discriminatorio, sexista, inadecuados por su dureza...pero dejamos que nuestros oídos se deformen con expresiones que salpican constantemente los programas de televisión con deplorables usos del castellano. Expresiones vacías de significado o , por lo menos confuso; expresiones soeces y zafias, expresiones que nos denigran como público.
Por todo ello y por más, os invito a que leáis el artículo de Javier Marías. Estoy segura de que os habrán parecido más cercanas las palabras  de las que se burla de las que en algún lugar de su texto o en el mío habéis topado.
No es difícil llegar a pensar que ALGO MARCHA MAL.

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